PÁGINA A LA DERIVA DE LA ASOCIACION PROFESIONAL DE ILUSTRADORES DE VALENCIA
 

ìAHORA SOY UN PADRE DE FAMILIA QUE NO ME ENTERO DE NADAî
Declaraciones en exclusiva de
MIGUEL ÁNGEL GALLARDO

Miguel Ángel Gallardo (Lleida 1955) es uno de los grandes artistas gráficos españoles del último cuarto de siglo. Dibujante de cómics, ilustrador, creador de personajes míticos como Makoki o el Buitre Buitaker, ha colaborado en infinidad de publicaciones (Star, Disco Express, El Víbora, Cairo, Play Boy, ABC, La Vanguardia...). Expuso una muestra de sus trabajos en LA GUILLOTINA (G.V.Marqués del Turia, 7, Valencia) hasta el 26 de septiembre. Horas previas a la inauguración, tuvimos una agradable charla en La Malvarrosa (ìyo cuando empiezo a largar, no paroî, nos indicó a modo de amenaza). He aquí un resumen de nuestro feliz encuentro.

CAFÉ: ¿Por qué en los últimos meses te vemos tanto el pelo por Valencia?
GALLARDO: Bueno, porque editoriales como Midons, que tienen una actitud tan positiva, sólo están en Valencia. Ahí publiqué un libro de ilustraciones y posteriormente saqué el álbum de Roberto España y Manolín, que aunque salió serializado con Glenat, Midons mostró más interés en editarlo en álbum. Luego ya contacté con Paco Camarasa y Mac Diego que estaban haciendo la colección Mercat (en Barcelona es muy difícil que alguien se atreva a sacar una mezcla de texto y cómic) y es un producto muy minoritario. Cuando me lo dijeron me pareció cojonudo porque yo tenía esa idea marcada desde hace mucho tiempo. Por eso me veis últimamente más por Valencia que por ningún otro sitio...
C: Pero es curioso, siempre Barcelona ha tenido la fama de ciudad editora por excelencia...
G: Sí, pero ahora la industria que hace cómics es diferente. Nuestra generación ya está prácticamente apartada de las editoriales grandes, ahí tenemos a Max que edita su propio fanzine, Nosotros Somos Los Muertos, que en realidad un poco el título viene por todos nosotros que estamos muertos para las editoriales grandes. Tampoco es como para quejarse porque la mayoría de nosotros tiene otros trabajos por ahí de ilustradores, y entonces podemos permitirnos hacer cosas como la colección Mercat.
C: Tienes razón con lo que comentas acerca de la generación de dibujantes en tu momento, que los que hay dibujando se pueden contar con  los dedos de una mano...
G: Sí, el Max, el Pere Joan y alguno más... Nuestra generación era un poco atípica porque tampoco veníamos del mundo de los tebeos, como se solía hacer, no seguimos la tradición de estar de aprendiz con otro dibujante, no entramos en los tebeos por los tebeos mismos sino por contar nuestras propias historias. De hecho casi toda la generación que empezamos en El Víbora, que supieran dibujar, había muy pocos, que todos éramos bastante patatas, porque veníamos de escuelas de arte o de otra cosa que no tenía que ver con el cómic.La narrativa la tuvimos que ir aprendiendo con la práctica. La suerte que tuvimos es que en El Víbora pudimos publicar cada mes durante unos años. Y entonces así es como se aprende mucho. Eh... y lo que aportamos fue contar cosas nuevas, toda la generación anterior a la nuestra, Carlos Giménez y toda esta gente, hacían cómic de agencia hasta que no empezaron también a independizarse y a hacer cómic de autor. Y coincidimos además con el cambio político que hubo, que de pronto hubo mucha revolución en todas partes, y el cómic era un medio idóneo para contar cosas que en ese momento no se estaban contando ni en el cine, ni en los periódicos ni en la televisión ni en ningún sitio. Pero claro, no siendo, digamos, dibujantes de tebeo de raza,  nos llevaba más la historia que no el medio en sí mismo. Entonces, hemos ido evolucionando y hemos ido a contar historias que en cada momento nos interesaban a nosotros, hasta que en el Víbora ya no interesaban  porque no eran ni populares y  a la gente ya no le gustaban.  La cuestión es que el Berenguer se fue deshaciendo de todos nosotros poco a poco y ahora estamos en la época pues de la pornografía, de los manga, de los superhéroes... Así que la industria ya no es lo que era cuando nosotros empezamos.
C: ¿Pero no tienes ninguna nostalgia de hacer cómic...? ¿Retomar algún personaje, como Pepito Magefesa, Perico Carambola...?
G: No, porque cuando nosotros hacíamos plena producción para El Víbora, la época del Makoki, currábamos como cabrones. Lo que pasa es que teníamos 22 años y nos importaba un bledo cobrar lo que cobrábamos, que era lo justo para vivir,  no necesitábamos más, nos lo pasábamos muy bien y teníamos fuerza. Pero a mí ahora me pones a hacer un álbum de 48 páginas, cuando ya me he acostumbrado a la ilustración, que para mí es supersencillo, me veo incapaz. Puedo hacer cosas puntuales. Y Pepito era un personaje de la época, un cachondeo de los modernismos de los años 80, yo estaba un poco en el mundillo y sabía lo que pasaba. Pero ahora soy un padre de familia y no me entero de nada. Y el Perico Carambola lo mismo, responde a una época en la que estaba con el Ignacio Molina que era periodista, hacíamos una cosa que nos divertía y estaba bien, pero a mí, repetirme, puf...

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