PÁGINA A LA DERIVA DE LA ASOCIACION PROFESIONAL DE ILUSTRADORES DE VALENCIA
 

EL ABC DEL ILUSTRADOR

Te gusta dibujar, disfrutas haciéndolo. No te es difícil comenzar: coger lápices y pinceles para ti no supone ningún esfuerzo, al contrario. Además, ¡te haría tanta ilusión ver tu trabajo publicado! Quién sabe, quizás algún día podrías renovar el panorama artístico con tu obra. Para ti ilustrar, más que un trabajo, es un placer. Y lógicamente has decidido convertirte en ilustrador profesional.

¡ENHORABUENA!

Pero ¡cuidado!, porque entonces te integras en un colectivo que realiza un trabajo, un oficio, que es ni más ni menos como cualquier otro, y que está lleno de trampas para los no iniciados. Solucionarás más fácilmente las dificultades que se te presenten si tienes siempre claro qué es un ilustrador, con quién trata, por qué, y cómo tiene que hacerlo. Para ti pues hemos elaborado este abecedario:


LOS ILUSTRADORES SOMOS PROFESIONALES QUE OFRECEMOS NUESTRO TRABAJO A CAMBIO DE UNA RETRIBUCIÓN ECONÓMICA.

Y por tanto debemos tener siempre presentes estos tres principios fundamentales:

Nadie puede quedarse con nuestra obra, ni imprimirla, ni difundirla fuera de las condiciones pactadas con nosotros. El nuestro es un trabajo de creación; es decir, cuando realizamos una ilustración cada uno de nosotros lo hace de una forma absolutamente original. Somos los creadores de nuestras obras y por lo tanto sus legítimos dueños.

Nunca debemos quitar valor a nuestra obra. Cuando nos publican un trabajo no es para ayudarnos. Ninguna empresa difundiría una obra si no esperase obtener de ella un rendimiento económico.

Nunca debemos hacer un trabajo que vaya contra nuestras propias ideas. Nuestra obra es pública y nos comprometemos no sólo como artistas, sino también como personas.

LAS PERSONAS O EMPRESAS QUE SE INTERESAN POR LA DIFUSIÓN DE NUESTRA OBRA LO HACEN PORQUE ESPERAN UN RENDIMIENTO ECONÓMICO DE ELLA.

Tres cosas que hay que saber del cliente:

Atendiéndonos no nos hacen un favor: es su trabajo.

Cuando nos publican una obra es porque ésta tiene un mínimo de calidad, en caso contrario, no lo harían. No debemos consentir que argumentos del estilo "te estamos haciendo un favor" se usen para rebajarnos el precio. Ni trabajar nunca gratis con la promesa de trabajo futuro; quien no paga ahora, difícilmente lo hará más adelante.

Una prueba es un encargo. Cuesta tiempo y trabajo, y como tal trabajo se debe cobrar.

EL AUTÉNTICO VALOR ECONÓMICO DE LAS IMÁGENES QUE CREAMOS ES EL NÚMERO DE VECES QUE SON REPRODUCIDAS.

El contrato es el medio legal que tenemos a nuestro alcance para controlar la explotación de nuestra propia obra. Es el siguiente paso que hay que dar una vez hemos salido de la entrevista con el cliente. NUNCA DEBERÍAMOS TRABAJAR SIN CONTRATO. Ahora bien, un contrato hay que saber entenderlo y valorarlo: es necesario tener en cuenta qué se da y qué se recibe; qué alcance tiene la explotación, para cuántos países y lenguas; el importe del anticipo; la duración... ¡Excesivo para una hojita como ésta!

Como norma de oro, sin embargo, RECUERDA tres cláusulas que no deben faltar nunca en tus contratos:

1.- El número máximo y mínimo de ejemplares de que constará la edición o ediciones que se pacten.

2.- El importe de tu remuneración. Éste ha de ser siempre proporcional al alcance de la difusión de la obra.

No hay precios absolutos; la norma es: CUANTO MAYOR SEA LA DIFUSIÓN, MAYOR SERÁ LA REMUNERACIÓN.

3.- El compromiso por parte del cliente de hacer constar en la cubierta o en un lugar destacado tu nombre o pseudónimo.

Si falta alguna de las dos primeras cláusulas el contrato se puede considerar NULO.

En los casos en que los contratos no son frecuentes (en publicidad, por ejemplo), especifica SIEMPRE en las facturas cuál es el uso concreto que debe hacerse de tu dibujo y cuál es el ámbito geográfico que abarcará.

¿QUÉ MÁS?

Ahora ya sabes qué quieres tú y qué quiere el cliente. Has asumido los principios necesarios para iniciar una relación laboral y recibes tu primer encargo. Necesitas, no obstante, saberlo recoger y valorar adecuadamente: aparte de cuestiones básicas como tomar nota de las medidas y de la fecha de entrega, hay otros datos que debes tener igualmente presentes: características técnicas, número de colores, medio al que está destinado, posibilidades de reducción o de ampliación, etc.

Hay todavía otros detalles que todo profesional debe tener en cuenta a la hora de promocionarse: estar bien informado, disponer de un "book" esmerado y de una lista de direcciones donde poder ofrecer su trabajo, etc.

Si quieres que te facilitemos estas listas o quieres obtener información sobre la forma de preparar un portafolio de trabajo, o valorar correctamente un encargo, o si sencillamente lo que deseas es conocer a gente que se dedica al mismo oficio que tú, no lo dudes:

¡PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS!

Te esperamos.


(Grabados extraídos de los libros "Fanciful Victorian Initials"y
"Fantastic Illustrations of Grandville" (Dover Publications, Inc., New York)


CAFÉ
es una publicación de la A.P.I.V. de carácter quincenal. Está dedicada a la divulgación y análisis del trabajo de los ilustradores en sus diversas facetas.
La A.P.I.V. no comparte necesariamente las opiniones expresadas en CAFÉ.

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