PÁGINA A LA DERIVA DE LA ASOCIACION PROFESIONAL DE ILUSTRADORES DE VALENCIA
 

EL CAZADOR
DE INSTANTES
CUADERNOS DE APUNTES

Textos de Rafael Argullol, Raquel Paredes, Jules Renard y Elias Canetti / Dibujos de Carlos Maiques, Diego Bianki y Henri de Toulouse-Lautrec
En su relato oficial el hombre es un perseguidor de seguridades en tanto que en su relato secreto es un cazador de instantes. Naturalmente sería más prudente afirmar: ciertos hombres, aquellos que sienten que lo esencial de su vida transcurre por las distintas expresiones de lo erótico. Ahora bien, llegados a este punto, cabe preguntarse por la posibilidad de que ambos relatos puedan en alguna medida unificarse. En otras palabras: ¿la caza de instantes, aparte de una labor evocadora, puede ser una elección, una disposición, una actitud ante la existencia? (...)
El reconocimiento de que el relato secreto es el verdadero relato de nuestra vida y de que el otro tiempo es el auténtico tiempo implica un aprendizaje, una iniciación. Seguramente, con más propiedad: la iniciación. En concordancia con ella el hombre puede optar por el tipo de existencia que le coloque en la situación de mayor receptividad con respecto a lo que ha intuido. Podría entonces quizá hablarse de una predisposición que implica un determinado talante e, incluso, una determinada concepción del mundo. No obstante, el acceso a esta suerte de "estadio erótico" no significaría, al modo de Kierkegaard, una posición eminentemente contemplativa ni tampoco, por supuesto, una plataforma para el salto hacia el estadio de la fe, sino la inclinación a emprender aquella travesía del deseo en la que quiere conciliarse lo sensual y lo espiritual. El cazador de instantes es un aprendiz de la imaginación que aspira a convertirse en maestro de la memoria.

Rafael Argullol ("El cazador de instantes. Cuaderno de travesía 1990-1995")

Se puede seguir el curso de estas palabras de Rafael Argullol, y decidir que también se cazan instantes con algunos movimientos de la mano, que a veces surgen para matar aquellos segundos que caen, en el tiempo muerto de una espera, impaciente o incómoda. Curioso cómo algunos de estos movimientos no se proponen hurgar en un interior, al modo de las caligrafías de Michaux, más bien al contrario, trazan lineas de lo que está fuera, con prisa por no dejar escapar el momento, por perder un poco menos que otros días, extraños o no. En contraste, también las lineas morosas, concentradas y ausentes que recorren sin dirección aparente el espacio del papel: dibujos del teléfono. Porque algunos instantes se cazan con según qué trampas. Si, como afirma Benjamín Prado, no se puede salir de una habitación vacía, tampoco es posible dejar de decir algo: una vez las líneas atraviesan la mente y salen por las manos son los ojos los que juzgan. Y todo vuelve a girar.

Raquel Paredes


Salta del lecho de buena mañana, y no parte sino cuando su cuerpo está limpio, su corazón puro y su cuerpo ligero como un traje de verano. No lleva ningún tipo de provisiones. Durante la marcha beberá el aire fresco y aspirará los olores saludables. Deja sus armas en casa y se contenta con abrir los ojos. Los ojos actúan como redes adonde las imágenes van por sí mismas a encerrarse. (...)

Jules Renard (El cazador de imágenes, en "Historias naturales")


En las mejores épocas de mi vida pienso siempre que estoy haciendo sitio, haciendo más sitio en mí; ahí quito nieve con la pala, allí levanto un trozo de cielo que se había hundido en ella; hay lagos que sobran, dejo salir el agua -los peces los salvo-; bosques que han crecido ahí, suelto en ellos manadas de monos nuevos; todo está en pleno movimiento, lo único que falta siempre es sitio; jamás pregunto para qué; lo único que tengo que hacer es volver a hacer sitio una y otra vez, más sitio; y mientras pueda hacer esto merezco vivir.

Elias Canetti ("La provincia del hombre")


Dibujos de esta página
(de arriba a abajo, y de izquierda a derecha):

I, X y XI:
Carlos Maiques / III, IV, V, VI y VII: Bianki / II, VIII y IX: Toulouse-Lautrec.

Coordinación de esta Hoja:
Carlos Maiques y Alejandra Hidalgo

 


CAFÉ
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