CUADERNOS
DE VIAJE
La
contemplación, esa calma inquieta, esa merienda en el portal
de casa, esa mortadela con olivas, es una actividad muy prolífica.
Es un estado sumamente complejo que permite disfrutar de la vista de
un paisaje, de una calle..., al tiempo que inspira ocurrencias encadenadas
que suelen acabar por no tener relación alguna con la imagen
de la que nacieron.
"Qué iglesia más bonita. La puerta está
abierta. ¿Habrá gente dentro? Vaya escaleras más
altas. ¿Cómo subirán las abuelas por ahí?
Me revienta que la gente aparque en las rampas de las aceras, obstruyendo
el paso."
Los poetas, por su parte, hacen poemas. Víctor Hugo, en su libro
Les Contemplations, que como habrán podido adivinar significa
Las Contemplaciones, describe aquello que ve y lo que le sugiere.
Contemplar es como hacer libros de mentira. Preciosos libros ilustrados
donde la vista pone el dibujo y el pensamiento redacta los textos. Y
luego ya puedes irte a casa sintiéndote un poco más sabio
y pendiente de que aún te falta lo del niño y lo del árbol.
Pintores, ilustradores y dibujantes en general acostumbran a tomar apuntes
de los lugares que visitan. El apunte es la forma más eficaz
de fijar estas contemplaciones, aun con todo lo imprecisas que puedan
parecer.
Hay veces en que una rápida mirada a un texto es suficiente para
memorizar sus frases. Porque nos chocan sus contenidos, porque las ideas
que albergan son especialmente afines a nosotros en ese momento... Pero
lo normal es que para memorizar un texto debamos pasearnos con la vista
varias veces por sus líneas, hasta grabar sus palabras en la
memoria.
Con las imágenes sucede algo parecido. Hay fotos de viajes que
no termino de reconocer cuando las miro. Sí. Yo estuve allí,
pero representan sólo una idea general. No las palabras. Sin
embargo un lugar dibujado nunca se olvida. Nunca. Ni en esencia ni en
detalle. La mirada selectiva del viajero que por lo general atiende
a grandes formas peculiares, a bonitos colores de contrastados paisajes
o a preceptos aprendidos de belleza, se somete a la rigurosa disciplina
de la atención al todo y a las partes.
Y, ¿para qué? Pues depende. Los hay que utilizan el apunte
como ejercicio. Los hay que lo practican por placer. Los hay que buscan
en su frescura caminos nuevos en su investigación plástica
y quienes utilizan el apunte como una hucha en la que guardan las ideas
de las que luego saldrán las obras. Así, gentes de todos
los tipos y de todos los ámbitos relativos al dibujo, como Van
Gogh, Castelao, Hockney, Crumb o los secuaces de Disney, por citar algunos,
han sucumbido a las artes del apunte.
Nuestros ilustradores han viajado y apuntado para ustedes. Si les parece
nos damos una vuelta. GERARDO SANZ
JOSÉ
VERDE:
REGIO DI CALABRIA. ...Desde Salerno
bajaron en tren hasta Reggio di Calabria. Les defraudó no presenciar
un tiroteo entre familias mafiosas. Hubieron de conformarse con otro
espectáculo, el del Corso Vittorio Emanuele, representado por
miles de calabreses en peregrinación nocturna a la gelateria
"Cesare". Del otro lado de la baranda, Sicilia.
OTO: GROCERIES.
Aquel verano, recorriendo la costa este de los U.S.A. en aquel coche
de 300$, paramos en Austin, Texas. Después de observar la salida
de cientos de miles de murciélagos bajo un puente partimos a
Tucson. Allí, por el día, la atmósfera era un microondas.
Me escondía en la gigante biblioteca del downtown, llena de homeless
dormitando. Al atardecer, desde las desérticas montañas
donde viven los antiguos Saguaros (cactus), mirábamos maravillados
la tormenta eléctrica. Por la noche terminábamos bailando
en el famoso Hotel Congress.
GERARDO: LAVADERO.
No sólo de grandes viajes vive el hombre. Algunos lo hacemos
de pequeñas excursiones, posiblemente no tan gratificantes como
un cambio de cultura pero, en cualquier caso, tanto o más sorprendentes.
Porque, ¿quién
no se sorprende cuando, después de haber andado esos mundos de
Dios, encuentra en un pueblo a 30 Km de casa los parajes que ha ido
a buscar a la Cochinchina? Pues eso. El recorrido del antiguo ferrocarril
que unía Gandía y Alcoy se ha convertido, en el tramo
de Villalonga a Lorcha, en una ruta preciosa y próxima de obligada
visita.
TXEMACANTROPUS: BAR.
Agosto del 98. Sin decir mucho comprenderéis lo oscuro y humeante
del local. Era en el "Cactus", Benicarló, y lo mejor era las
pocas prisas para pensar, hacer, moverse y, a la fresca, dormir.
DAVID:
LOMA.
Que los árboles se inclinen siguiendo la línea curva
de esta loma que se encuentra entre Caracenilla y Huete no es ninguna
licencia artística, sino la peculiaridad que me impulsó
a dibujarla por primera vez. Aquí la licencia artística
sería colocar por nubes un par de barras de pan de cuarto. ¿Puede
un paisaje despertar el apetito? Viaje a la Alcarria.

NACHO: PIRULO.
Supongo que el pirulo ése
en el agua era para controlar
las mareas.
Pero sólo lo supongo, porque no
había ningún cartel informativo.
VANESA:
CASA MARCIANA. En algún
lugar entre Verde el Pino de Huete y Pitres, 4:30 de la tarde. Es verano
y hace mucho calor. Tras fatigosos minutos de caminata aparecemos delante
de un monolito. Si fuéramos primates en "2001" -la película-
nos pondríamos a rezarle. Pero con este sofoco y quemando el
suelo como quema cualquiera se agacha. Parece que los extraterrestres
han plantado una de sus naves y la han camuflado de casa. Voy a inmortalizar
este momento.

ELOAR GUAZZELLI:
LISBOA.Octubre 1998

JOAQUÍN LÓPEZ CRUCES: AMSTERDAM
En mis libretas de viaje no sólo dibujo lugares, sino, sobretodo,
situaciones y anécdotas; los comentarios escritos y bocadillos
de los personajes son tan importantes como el propio dibujo. El resultado
final es casi una historieta en la que los viajeros somos los protagonistas.
Me gusta
viajar con mis amigos: en mis dibujos siempre aparecen bromeando, diciendo
cosas ingeniosas o, sobre todo, comiendo y bebiendo. Cuando viajo solo,
mi libreta se llena de momentos de espera: estaciones, aeropuertos o
trenes se convierten en el tema recurrente y obligado.
No creo que nunca logre en ningún trabajo profesional la soltura
y la frescura que veo en mis dibujos viajeros: imagino que es la inmediatez,
la obligada rapidez con la que los realizo, la falta de trascendencia
de los apuntes hechos sólo para mí y mis compañeros
de viaje. Recogen, sobre todo, la esencia misma del viaje y las vacaciones:
la ausencia de presión, el movimiento.
JOAQUÍN LÓPEZ CRUCES
SANTIAGO SANCHÍS: VENEZIA. Esa
es Venezia. La veo desde la ventana del albergue en "La Giudecca" y
voy a cerrar la ventana porque hace mucho frío.
Además están llamando para cenar, y hoy hay que comer
rápido si queremos pillar el último "vaporetto" (o barco-autobús)
para pasar la noche en Venezia, de marcha.
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LUIS PITA: VILLA BORGUESE.
Fuente con faunito (a pleno sol). 15:15 horas.
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CARLOS MAIQUES: DE VUELTA.
Cuerpo y mente regresando a casa después del festival de
Benicàssim. Agosto 1998.
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